El conocimiento de las enfermedades autoinmunes es un hecho obligado en la práctica clínica diaria. En la actualidad, los inmunólogos e investigadores básicos nos están ayudando a comprender y descifrar el complejo mecanismo del sistema inmune y sus alteraciones. A la vez que conocemos mejor la fisiopatología y los mecanismos implicados en el desarrollo de las enfermedades autoinmunes, los clínicos asistimos cada vez a más pacientes con enfermedades en que las alteraciones inmunológicas tienen protagonismo tanto patogénico como pronóstico y terapéutico.
Todos los órganos y sistemas de nuestra economía pueden verse afectados por enfermedades inmunológicas y, cada vez más, enfermedades etiquetadas como idiopáticas corresponden al grupo de enfermedades inmunes. La agresión por agentes externos (fármacos, bacterias, virus como el VIH, sustancias del medio ambiente, etc.) tiene una relación directa con el sistema inmune, cuyas alteraciones provocan unas repercusiones clínicas concretas. Predominaba el concepto de que las enfermedades autoinmunes incidían en personas jóvenes o de edad media. Si bien esto es cierto, cada vez asistimos a un creciente aumento de enfermos con edades avanzadas con procesos inmunológicos. Probablemente los estados nutritivos y la propia vejez influyan en el desarrollo de alteraciones inmunológicas.
Enfermedades autoinmunes, generalidades
March 30th, 2009Disbalance del perfil de citoquinas en la enfermedad VIH
December 26th, 2008Los individuos infectados por el VIH presentan un disbalance en el perfil de secreción y niveles de citoquinas circulantes. Los mismos muestran predominio progresivo de los perfiles tipo Th2 a expensas de una disminución en las citoquinas de tipo Th 1. Dicho predominio de citoquinas Th2 favorece la replicación viral y la progresión de la enfermedad; además la deficiencia de respuesta Th1 dificulta la creación de respuestas celulares antivirales. Esto explica que los leucocitos de sujetos seropositivos expresen aumento de la secreción de IL-4 e IL-10 y disminución de la producción de IL-2, IFN-gama e IL-12 después de su activación in vitro.
Parece evidente que el propio virus es capaz de inducir una desviación de las respuestas inmunes con predominio de Th2 en detrimento de las de tipo Th1. Desde dos perspectivas, esto genera una situación beneficiosa para la persistencia del virus en el organismo. La primera (microbiológica), en la cual el virus se asegura de la expansión de clones Th1 que son los más propicios para la infección y la replicación del mismo. Y la segunda desde los inmunológicos, el VIH se beneficia desviando las respuestas efectoras celulares más efectivas en la respuesta antiviral.
La etapa final de la enfermedad y el rol del tejido linfoide
December 26th, 2008En las etapas finales de la enfermedad, existe una destrucción progresiva de la trama reticular de las CDF que provocan la pérdida de la capacidad de filtro antigénico ganglionar y la activación deficientes de los linfocitos B y T. Esto se traduce clínicamente por aumento progresivo de la viremia y por depresión de las respuestas inmunes antivirales.
En estas condiciones las partículas virales pueden recircular libremente, lo que explica el aumento progresivo de la viremia que caracteriza a las etapas finales de la enfermedad. En los órganos linfoides primarios (timo y médula ósea), también existe una destrucción progresiva de la trama reticular que se forma a partir de células de origen reticular y de células epiteliales tímicas.
Estas células son esenciales para la maduración y selección del repertorio de células inmunocompetentes como los linfocitos B (médula ósea) y los T (timo). De esto se deduce que la destrucción progresiva del estroma tímico, determine una disfunción del timo que colabora en la depleción de los LTCD4+ a través de una reposición deficiente ante el aumento de la destrucción. Además es importante destacar el compromiso de las células precursoras hematopoyéticas en la infección por el VIH.





