En Junio de 1981 (inicio de la epidemia) el centro de control y prevención de las enfermedades (centers for disease control and prevention, CDC) de Atlanta en Estados Unidos, alertaba que en los últimos ocho meses se habían diagnosticado en los Ángeles cinco casos de una neumonía extraña producida por Pneumocistis carini. Esta afectaba a varones jóvenes homosexuales previamente sanos, de los cuales dos fallecieron poco tiempo después.
Dicha comunicación señalaría el inicio del diagnóstico de la epidemia provocada por el virus de la inmunodeficiencia humana adquirida (SIDA). La identificación y aislamiento del VIH fue realizada en 1983 por la Dra. Francois Barré-Sinoussi, del grupo francés dirigido por Luc Montagnier en el instituto Pasteur en Francia.
El sida es consecuencia de la infección por el VIH, un retrovirus humano de la familia de los lentivirus, cuyo blanco o diana natural son células que expresan en su membrana la molécula CD4, quedando incluidos los linfocitos T CD4 cooperadores o helpers, y las células de la línea monocito macrófago. Los infectados por VIH se transforman en portadores de la infección en forma crónica, pudiendo o no presentar síntomas.



