
El diagnóstico se realiza mediante la detección de anticuerpos anti VIH 1 y 2 en el suero de las personas infectadas. También existen los llamados test rápidos, los cuales tienen indicación precisa, como por ejemplo: en accidentes laborales, mujeres embarazadas, facilitar servicios de asistencia sanitaria a nivel de atención primaria. Este test deberá ser confirmado mediante extracción de sangre y estudio en el laboratorio por métodos más específicos (PCR, etc).
EL Tratamiento consiste en la utilización de fármacos específicos para este virus. Su correcta aplicación ha disminuido la morbi mortalidad y de esta manera a incrementando la calidad de vida y la sobrevida de estos pacientes. Estos deberán tener fácil acceso a los medicamentos, buena adherencia, ausencia de toxicidad medicamentosa y retardo en la aparición de resistencia frente al virus. Su objetivo primordial es disminuir la replicación viral y de esta manera enlentecer la progresión de la enfermedad.
Estos fármacos comprenden: 2 antivirales de alta actividad (INTR), más un tercer antirretroviral (inhibidor no nucleósido de la transcriptasa reversa (INNTR) o, un inhibidor de la proteasa (IP).


